Consistencia, Previsibilidad, y Redistribución: Claves y amenazas del plan Guzmán para crecer sostenidamente.

Artículo publicado en Diario La Gaceta el 21 de Febrero de 2020

Argentina es un paciente en terapia, cerró 2019 con 53% de inflación, 10% de desempleo, y una caída del 2% de la producción. Además, 40% de la población es pobre, el stock de deuda pública supera el 90% del PBI, y para pagar los vencimientos de capital e intereses sólo de este año habría que utilizar casi todas las reservas del Banco Central. Si esos números no significan mucho para usted no se preocupe, solo imagine que la fiebre es muy alta, el peso muy bajo, y que el sistema inmunológico está débil. Para que el paciente vuelva a caminar se necesita un tratamiento integral, que ataque uno por uno los síntomas, pero que al mismo tiempo no posea contraindicaciones capaces de agravar las dolencias existentes. Administrar en el momento correcto, las dosis correctas, es el desafío al que se enfrenta el Dr. Guzmán y de su éxito depende que Argentina pueda pararse y empezar a crecer nuevamente. Las medicinas elegidas por el equipo económico son consistencia, previsibilidad, y redistribución. Analicemos que dice la letra chica del prospecto.

Consistencia

El principal problema que tiene Argentina es la inconsistencia entre los planes de los agentes. Como sociedad no logramos un acuerdo mutuo en lo que queremos hacer tornando incompatibles los proyectos de las distintas partes. Esto, en la metáfora del paciente, sería el equivalente a una falta de coordinación entre los pies que provoca caídas cada dos pasos.

Esta inconsistencia se produce a muchos niveles, tales como el estado gastando más de lo que puede recaudar, los bonistas prestando dinero a tasas que son imposibles de recuperar, la Argentina en su conjunto importando más de lo que puede exportar, los ahorristas comprando dólares que no se van a transformar en inversión local, los sindicatos reclamando ajustes salariales que las empresas no podrán pagar, y las empresas cobrando precios que los consumidores tampoco podrán afrontar. Recuperar la consistencia requiere entre otras cosas que el estado se comprometa a ser consistente en su propio presupuesto, es decir regular su déficit a mediano plazo de manera tal de seguir cumpliendo sus funciones sociales sin dejar de hacer frente a los pagos de deuda contraída. La deuda contraída es hoy imposible de pagar, por lo que establecer un sendero de déficit público sostenible implica necesariamente una restructuración de los compromisos adquiridos con los acreedores porque simplemente no alcanza para todos. Aún no conocemos los resultados de esta negociación, pero probablemente la restructuración implique una reducción en el capital adeudado y una ampliación de los plazos de pago.

Es posible argumentar que existen dos alternativas a la restructuración de deuda capaces de achicar el déficit público, dígase aumentar los impuestos o disminuir el gasto del gobierno. Esa medicina sin embargo está claramente contraindicada en pacientes con recesión económica y desempleo, porque achicar el gasto público implica quitar dinero de la economía, lo que produciría mayor recesión, y que la carga de la deuda aumente. Esto es la semilla de una estrategia “no sostenible” porque la simple carga de los intereses podría llevarnos nuevamente al déficit fiscal. Ejemplo de esto es lo que pasó con Grecia luego de seguir el plan de austeridad fiscal impuesto por sus acreedores y es lo que la experiencia económica reciente nos enseña.

Previsibilidad

La incertidumbre sobre lo que pasará es uno de los principales motivos por los que se producen éstas inconsistencias entre los planes de las personas. Altos niveles de incertidumbre implican que los inversores retiren su dinero, tal como pasó en Argentina desde diciembre de 2017 donde la inversión viene cayendo de manera sostenida mes a mes. Al mismo tiempo esto produce movimientos especulativos, y salida de capitales, lo que agrava aún más la caída en la producción, el desempleo, y la pobreza. Un plan de déficit fiscal y deuda consistente en el mediano y largo plazo es fundamental para tener previsibilidad, pero también necesitamos una trayectoria de precios estable y sobre todo una idea clara de cuál será la demanda futura que permita coordinar los planes de inversión y consumo. Es por ello que el gobierno decidió trabajar en varios frentes a la vez para apuntalar expectativas, tales como un dólar estable, precios cuidados, control de tarifas, y acuerdos salariales. Para apuntalar expectativas en cuanto a demanda futura, se implementaron una serie de planes que se relacionan con la medicina redistributiva.

Redistribución

El llamado “Plan de los $100.000 millones” implica aumentos a jubilados y empleados estatales con la mínima, y también a beneficiaros de planes sociales. Además incluye la distribución de 1 millón de tarjetas alimentAR, e incentivos a la pequeña obra pública intensiva en mano de obra. Este plan tiene la doble función de redistribuir el ingreso hacia los sectores más carenciados atacando directamente la pobreza y el desempleo, pero sobre todo es una política que busca estimular la demanda para reactivar el mercado interno. Este segmento de la población no posee capacidad de ahorro, por lo que casi todo lo que reciban será volcado nuevamente al consumo, lo que se espera tenga un efecto multiplicador en la economía con especial énfasis en las PyME. La decisión de mantener y redirigir el gasto es una clara señal que puede servir para afianzar las expectativas de un demanda estable, que estimule a su vez la inversión y reduzca la incertidumbre. Estos objetivos múltiples implican también contradicciones entre sí, lo que plantea amenazas al éxito del plan.

Amenazas y perspectivas

Lo que propone Guzmán es que “para poder pagar, Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que quitar de encima el peso de la deuda que asfixia”. Más allá de la coherencia en su razonamiento, esto requiere un compromiso de pago creíble y atractivo por parte de Argentina y un consenso de la mayoría de sus acreedores que acepte pérdidas nominales. El principal acreedor multilateral es el FMI y según las recientes declaraciones de su directora no hay posibilidades de quita de capital en la restructuración de la deuda con el fondo. Además, alrededor de 40% de la deuda externa son bonos emitidos bajo ley extranjera que actualmente están en manos de bancos, grandes fondos de inversión, así como de pequeños ahorristas. Esto implica que para poder reestructurar sin entrar en default, es necesario hacer una oferta que seduzca al menos al 75% de los tenedores de bonos e incluso así podrían quedar abiertas las puertas a futuros juicios tales como vivimos en el pasado con los llamados “Fondos Buitre”.

El otro punto de gran riesgo es la inflación y la salida de capitales. La estrategia de estimular la demanda entra en contradicción con el objetivo de reducir la inflación. Un aumento del gasto público, si es percibido como transitorio por las empresas no conllevará inversiones y solo producirá inflación y una posterior corrida al dólar anulando rápidamente la medicina de Redistribución. Los controles de precios y tarifas pueden ayudar solo momentáneamente, al igual que los controles cambiarios para evitar el aumento del dólar. Este es un recurso que no puede extenderse en el tiempo y que deberá atenderse de forma inmediata una vez alcanzada la sostenibilidad de la deuda.

La velocidad en la administración de la medicina será determinante en el éxito o fracaso del programa. Una negociación demasiado extendida con los acreedores implicará que no haya Previsibilidad y que la incertidumbre anule cualquier posibilidad de inversión y reactivación económica. También implicaría presiones inflacionarias y cambiarias, lo que a su vez quitará poder de negociación al gobierno y minaría la Consistencia del plan.

No sólo el bienestar de la población Argentina se encuentra en juego, sino también importantes intereses políticos y económicos dependen del resultado de ésta restructuración. Por el bien de todos los argentinos, y en especial ese 40% que actualmente no puede cubrir sus necesidades básicas, esperemos que haya mesura y entendimiento en ambos lados de la mesa de negociación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s